Trastornos de la comunicación

Muchos niños pequeños tienen dificultades para comunicarse en algún momento de su vida. La mayoría de ellos superan las dificultades con el tiempo. Sin embargo, algunos seguirán teniendo problemas. Los trastornos de la comunicación incluyen trastornos del habla y trastornos del lenguaje. En este artículo se tratarán esos tipos de trastornos. También se ofrecen algunas pautas generales. Eso los ayudará a decidir si su hijo/a necesita hacer pruebas con un patólogo del habla y el lenguaje.

Los niños con un trastorno del habla pueden tener dificultades con la pronunciación, la voz, la fluidez o una mezcla de esas cosas.

La pronunciación es la producción física de los sonidos del habla. Los niños con trastornos de los sonidos del habla tienen dificultades para pronunciar determinados sonidos del habla. Eso puede hacer que sea difícil entenderles.

Tipos de errores

Omisiones 

Es posible que se omitan totalmente sonidos en palabras y oraciones. Por ejemplo: “Voy ela en bu” (Voy a la escuela en autobús.), o “Eo un io” (Leo un libro.).

Sustituciones 

Se usa un sonido incorrecto (generalmente más fácil) en vez del sonido correcto. Por ejemplo: “El cado de mi papá es dojo”, “Soy una niña güena”, “So me samo Juan”.

Distorsiones 

El niño intenta hacer el sonido correcto, pero no puede producirlo claramente. Por ejemplo, en el sonido /s/ puede haber un silbido, o el aire puede salir por los lados de la boca, haciendo un sonido poco claro (un “ceceo lateral”), o la lengua puede empujar entre los dientes, lo que causa un “ceceo frontal”.

Causas

En el caso de la mayoría de los niños, la causa del trastorno de los sonidos del habla no se conoce.  Otros trastornos de los sonidos del habla pueden vincularse con cosas como paladar hendido, problemas con los dientes, pérdida de audición o dificultad para controlar los movimientos de la boca. Los trastornos neurológicos que pueden afectar la pronunciación incluyen parálisis cerebral.

Apraxia oral 

Dificultad para hacer movimientos voluntarios con la lengua y los labios, o para combinar movimientos, incluidos los necesarios para hacer sonidos del habla. Como resultado, puede ser difícil la producción del habla o puede haber muchos errores de pronunciación inconsistentes.

Disartria 

Parálisis, debilidad o mala coordinación en general de los músculos de la boca. Eso puede causar un habla lenta, imprecisa, dificultosa y/o hipernasal (cuando demasiado sonido sale por la nariz).

Motivos para inquietarse

  • Si el niño/a no balbucea usando sonidos de consonantes (en particular b, d, m y n) a los 8 o 9 meses de edad.
  • Si no produce otra palabra más que mamá o papá a los 12 meses.
  • Si usa principalmente sonidos de vocales y gestos para comunicarse después de los 18 meses.
  • Si las personas que no conocen al niño no pueden entenderle a los 3 años.
  • Si con frecuencia se salta consonantes en las palabras a los 3 años.
  • Si el habla es difícil de entender a los 4 años.
  • Si a los 6 años todavía no puede producir muchos sonidos.
  • Si omite, sustituye o distorsiona sonidos después de los 7 años.
  • Si el niño/a siente vergüenza o preocupación por su habla a cualquier edad.  

La voz se produce cuando el aire que proviene de los pulmones pasa a través de las cuerdas vocales y las hace vibrar. A eso se le llama fonación. La voz cambia a medida que viaja a través de los espacios con diferentes formas de la garganta, la nariz y la boca. A eso se le llama resonancia. Los trastornos de la voz incluyen los trastornos de la fonación y de la resonancia:

Trastornos de la fonación

La voz puede ser áspera, ronca, rasgada, entrecortada o tener cambios repentinos en el tono debido a trastornos de la fonación. Los trastornos de la voz pueden deberse a nódulos vocales, papilomas, ulceraciones, membrana laríngea, parálisis o debilidad de las cuerdas vocales o dificultad para coordinar la respiración y el habla.

Trastornos de la resonancia

Son causados por un desequilibrio en la energía sonora a medida que la voz pasa a través de los espacios de la garganta, la nariz o la boca. Cuando los padres dicen que la voz de sus hijos suena “nasal”, generalmente lo que oyen es uno de dos tipos diferentes de trastornos de la resonancia:

  • Hiponasalidad (o denasalización): La energía de la voz que sale por la nariz no es suficiente, lo que hace que la voz suene “tapada”. Puede estar causado por un bloqueo en la nariz o por alergias.
  • Hipernasalidad: La parte móvil y blanda del paladar (el velo) no cierra totalmente la nariz en la parte de atrás de la garganta durante el habla. Eso hace que demasiada energía sonora escape a través de la nariz. Puede deberse a antecedentes de paladar hendido, fisura submucosa, paladar corto, una nasofaringe ancha, a que se retiró demasiado tejido durante una adenoidectomía o a falta de movimiento del paladar blando.

Motivos para inquietarse

  • Si la voz es ronca, áspera, susurrante o no suena bien.
  • Si la voz es siempre demasiado fuerte o demasiado suave.
  • Si la voz es demasiado aguda o demasiado grave para la edad o el sexo del niño/a.
  • Si la voz se quiebra con frecuencia o cambia de tono repentinamente.
  • Si la voz suena hiponasal o hipernasal. 

La fluidez es el “flujo” natural o movimiento progresivo del habla. Un trastorno de la fluidez, o tartamudeo, sucede cuando el habla muestra una cantidad anormal de repeticiones, titubeos, prolongaciones o distorsiones en el ritmo o flujo. Se puede ver además tensión en el rostro, el cuello, los hombros o los puños de la persona que habla. Hay muchas teorías sobre por qué tartamudean los niños. La mayoría de los expertos están de acuerdo en que ciertas reacciones ambientales frente a distorsiones normales en la fluidez pueden resultar en tartamudeo.

Motivos para inquietarse

  • Cuando el habla de un niño/a parece tener muchas repeticiones, titubeos, prolongaciones, bloqueos o distorsiones.
  • Si parece tenso/a cuando habla.
  • Si evita hablar debido al temor de tartamudear.
  • Si se considera a sí mismo/a como alguien que tartamudea. 

Cuando un niño tiene dificultades para expresar lo que quiere usando el habla, la escritura o incluso gestos, es posible que se esté ante un trastorno del lenguaje. Algunos niños tienen un trastorno del lenguaje, aunque producen bien los sonidos y es posible entender su habla. La dificultad de expresar lo que se quiere a otras personas se denomina un trastorno del lenguaje expresivo. La dificultad para entender a otras personas cuando hablan se denomina un trastorno del lenguaje receptivo. Un niño/a puede tener dificultades con ambos. Es lo que se llama un trastorno del lenguaje mixto receptivo-expresivo.

Trastorno del lenguaje receptivo

Un niño/a puede tener dificultades para entender las palabras o las oraciones que usan otras personas. O puede parecer que demuestra poca atención al habla. Eso puede provocar dificultades para seguir instrucciones habladas. También puede provocar problemas con el aprendizaje.

Trastorno del lenguaje expresivo

Un niño/a puede tener dificultades para encontrar las palabras adecuadas al hablar. Es posible que no pueda unir las palabras correctamente para formar oraciones. Como resultado, puede tener un vocabulario pequeño o puede usar las palabras incorrectamente. Es posible que hable con frases cortas, “telegráficas”, omitiendo palabras cortas pero importantes. O puede formar oraciones incorrectamente.
En ambos tipos del trastorno del lenguaje, el principal problema puede ser el contenido (es decir, las palabras y sus significados), la forma (la gramática o el orden de las palabras) o el uso (la capacidad de entender y usar el lenguaje adecuadamente).

Las causas de los trastornos del lenguaje son desconocidas para muchos niños.  Otras causas conocidas pueden incluir pérdida de audición, retraso cognitivo, trastorno emocional, falta de exposición ambiental al lenguaje o daño cerebral.

Motivos para inquietarse

  • Si el niño/a no usa ninguna palabra a los 12 meses.
  • Si no puede seguir instrucciones simples a los 18 meses, por ejemplo, “Dame tu zapato”, o no puede señalar partes del cuerpo u objetos comunes cuando se le pide que lo haga.
  • Si no ha comenzado a unir dos palabras (por ejemplo, quiero galleta) a los 2 años.
  • Si no usa ninguna oración completa a los 3 años.
  • Si a los 3 años imita o repite como eco partes de preguntas u órdenes, en vez de responderlas adecuadamente. Por ejemplo, si cuando se le pregunta, “¿Cómo te llamas?”, responde, “¡Te llamas!”.
  • Si las oraciones continúan siendo cortas o desordenadas a los 4 años.
    • Si a los 4 años usa palabras incorrectamente con frecuencia. Si usa una palabra relacionada, en vez de la que tenía intención de usar. Por ejemplo, puede decir “cortar” en vez de “tijeras”, o “perro” en vez de “vaca”. 

Un niño/a puede tener riesgo de sufrir un trastorno de comunicación si hay antecedentes de: paladar hendido, anomalías craneofaciales, insuficiencia velofaríngea, maloclusión dental, macroglosia, disfunción motora oral, enfermedad o disfunción neurológica, lesión del tallo cerebral, dependencia respiratoria o problemas respiratorios, traqueotomía, patología de las cuerdas vocales, parálisis o paresias de las cuerdas vocales, retraso del desarrollo, psicosis, autismo, nacimiento prematuro o traumático, pérdida de audición o sordera. Nota: La anquiloglosia o frenillo sublingual corto rara vez provoca problemas del habla.

La intervención temprana es muy importante en niños con trastornos de la comunicación. El tratamiento es más eficaz cuanto antes se hace, en la etapa preescolar o antes preferentemente. Estos años son un período fundamental del aprendizaje del lenguaje normal y todavía no se han formado hábitos del habla firmes. Las habilidades tempranas necesarias para el desarrollo normal del habla y el lenguaje pueden evaluarse con pruebas incluso en bebés. En esas edades, el patólogo del habla y el lenguaje trabaja con los padres para estimular el desarrollo del habla y el lenguaje en la casa. El tratamiento activo, bajo la forma de terapia individual, generalmente comienza entre los 2 y los 4 años.

Si hay alguna inquietud sobre las habilidades de comunicación del niño a cualquier edad, es necesario hablar primero con el médico del niño. El médico probablemente referirá al niño a un patólogo del habla y el lenguaje para que realice una evaluación y tratamiento. 

Los niños aprenden las habilidades del habla y el lenguaje escuchando el habla de otras personas y practicando cuando hablan con los demás. Los padres son los maestros más importantes de sus hijos en los primeros años. Pueden ayudarlos dándoles muchas oportunidades de escuchar el habla y de hablar. Eso puede hacerse señalando con frecuencia y nombrando personas, lugares y cosas importantes. También pueden leer a sus hijos y hablarles durante el día, especialmente durante las rutinas cotidianas y las actividades favoritas. Los padres pueden darle a sus hijos modelos de palabras y oraciones para que repitan. También pueden organizar oportunidades para que sus hijos respondan preguntas y hablen. Escuchar música, cantar canciones y compartir rimas para niños y juegos con las manos también son excelentes maneras de desarrollar el habla y el lenguaje mientras se divierten con sus hijos. 

Si necesitan contactarnos y prefieren comunicarse con nosotros a través de un intérprete telefónico de español, llamen al 1–855–448–7400. Un intérprete de español los conectará con nuestro departamento e interpretará para ustedes.


Last Updated 06/2013