Epilepsia y Ataques (Epilepsy and Seizures)

Un ataque es una “tormenta eléctrica” temporal que ocurre en la superficie del cerebro. Los ataques comienzan de repente y generalmente se detienen solos en uno a tres minutos. Los ataques son comunes: una de cada diez personas tendrá un ataque aislado en su vida.

Un ataque puede presentarse de muchas maneras diferentes. Puede incluir movimientos bruscos o rigidez en los brazos y las piernas. Es posible que observe que el niño hace sonar los labios, mueve involuntariamente la cara o se pellizca la ropa. La pérdida repentina del control de los músculos o los episodios de mirada fija también pueden ser un tipo común de ataque.

Durante un ataque, puede observar que el niño babea, o que un lado de la cara está caído, o un color azulado en los labios o la cara. El ritmo de la respiración del niño puede cambiar, pero pocas veces se detiene completamente. Cuando el ataque termina, el niño puede tener un período de mucha somnolencia, y necesitar descansar.

Los ataques pueden ocurrir por muchos motivos diferentes. Fiebre, infección, lesión en la cabeza, o ingerir ciertos fármacos puede causar un ataque. Cuando un niño tiene un ataque, su médico buscará las causas y ordenará que se hagan pruebas.

Muchas veces, cuando se diagnostica epilepsia a un niño todas las pruebas tienen resultados normales.

Cuando un niño ha mostrado una tendencia a tener ataques, se le llama epilepsia. Un médico puede diagnosticar epilepsia después de que un niño ha tenido dos o más ataques en un período de un año.

Aproximadamente una de cada cien personas tendrá epilepsia. Las personas pueden superar la tendencia a tener ataques con el tiempo, y pueden dejar de tomar el medicamento para ataques bajo la supervisión cuidadosa de su médico. La epilepsia no es una enfermedad mental, no significa que la persona tenga un retraso ni una discapacidad ni que tendrá problemas de aprendizaje.

Cuando se diagnostica epilepsia, generalmente se prescriben medicamentos (llamados medicamentos antiataques o antiepilépticos). El médico elegirá el medicamento en base a la edad, el peso, el tipo de ataque y el estado físico de la persona.

El objetivo del tratamiento es la mejor calidad de vida, sin ataques, y sin efectos secundarios debido a la medicación. A veces será necesario cambiar la medicación si hay efectos secundarios intolerables o si no controla los ataques.

Es importante informar sobre los ataques y los efectos secundarios al equipo médico, para que puedan trabajar juntos para crear el mejor plan de tratamiento.

Cuando se prescribe medicación

  • Es importante para su hijo/a tomar la medicación para la epilepsia exactamente como se indicó. El equipo de atención de la salud le enseñará cómo administrar la medicación. Su hijo/a no debe saltar dosis ni dejar de tomar la medicación de repente porque pueden ocurrir más ataques. Sepa siempre el nombre del medicamento y la cantidad y las veces que se debe tomar y los posibles efectos secundarios.
  • Se pueden ordenar pruebas de sangre para las personas que toman medicación para ataques. Se pueden ordenar pruebas para ver el recuento de componentes de la sangre, la función hepática, la función renal y para ver el nivel de la medicación en la sangre.
  • Algunas medicaciones pueden interactuar con el medicamento para los ataques, por eso es importante que pregunte a su médico antes de que su hijo/a tome un nuevo medicamento que se ha prescrito, o cualquier vitamina, medicamentos alternativos, hierbas o medicamentos de venta libre que su hijo/a toma.
  • A veces a las familias les resulta difícil cumplir las recomendaciones del tratamiento. Los motivos son diversos, por ejemplo los efectos secundarios del medicamento, no entender el plan de tratamiento, no tener respuesta a dudas, problemas financieros o necesidades de transporte. Es importante que nos avise cuando haya inquietudes. Usted es un miembro importante del equipo, y trabajaremos juntos con usted para resolver esas dificultades y darle a su hijo/a la mejor atención posible.

Asegúrese de asistir a todas las citas programadas. Traiga todas las preguntas a sus visitas.

Llame al equipo si usted o su hijo/a tienen alguna duda o inquietud.

  • Mantenga la calma y quédese junto a la persona
  • Evite que la persona se lastime, aleje los objetos peligrosos
  • Coloque un objeto blando debajo de la cabeza de la persona
  • Coloque a la persona sobre un lado
  • Afloje la ropa ajustada
  • Pida a alguien que llame al 911 si el ataque dura más de cinco minutos
  • Asegúrese de tomar el tiempo del ataque cuando comienza
  • No ponga nada en la boca de la persona, no es posible tragar la lengua
  • No limite los movimientos de la persona, puede causar una lesión
  • No le dé líquidos ni medicamento por la boca hasta que la persona esté totalmente consciente
  • No entre en pánico: la mayoría de los ataques se detienen en tres minutos sin hacer nada

La persona puede estar confundida y somnolienta. Está bien dejar que la persona duerma.

La persona puede orinarse, o tener un movimiento intestinal o vomitar durante el ataque. Si hay sangrado en la boca puede indicar que la persona se mordió la lengua o la parte interna de la mejilla. Controle la boca solamente después de que haya terminado el ataque y aplique presión con un paño limpio para detener el sangrado.

Si su hijo/a tiene epilepsia:

  • No debe nadar solo ni tomar un baño en una tina solo. Cualquier persona puede ahogarse en dos pulgadas de agua si tiene un ataque mientras está en el agua.
  • Debe usar casco y equipo de seguridad adecuado cuando ande en bicicleta, patines, patines para hielo, etc.
  • Debe evitar trepar en escaleras, árboles u otros objetos altos que pueden causar una lesión si su hijo/a se cae debido a un ataque.
  • Puede trepar en equipos en plazas de juegos que tengan una superficie segura después de que los ataques estén controlados.
  • No debe conducir un automóvil, vehículo motorizado ni operar maquinaria pesada hasta que el médico de su hijo/a lo haya autorizado.

Last Updated 08/2014