La resonancia magnética es una manera de tomar imágenes del cuerpo usando un imán de gran tamaño, ondas de radio y una computadora. En la resonancia magnética no se usa radiación, y no se conoce ningún efecto secundario por estar en el campo magnético.

Un escáner para resonancia magnética es un imán grande con una abertura en forma de círculo. Algunas personas dicen que se parece a un túnel. Hay una camilla que se desliza hasta la abertura del escáner durante la prueba y el paciente puede oír varios ruidos muy fuertes como zumbidos, golpes, pitidos y chasquidos. Son los ruidos normales del escáner. El técnico podrá hablar con su hijo y decirle cuándo oirá los ruidos y cuánto durarán. El padre, la madre o un tutor puede acompañar a su hijo en la sala del escáner si el niño está despierto. El escáner no toca ni provoca dolor al paciente, pero si es necesaria una vía intravenosa para inyectar un medio de contraste, es posible que sienta un poco de dolor al colocarle la vía. El medio de contraste es un colorante para mejorar las imágenes.