Los hemangiomas infantiles son tumores vasculares benignos (no cancerosos) compuestos de células que normalmente recubren los vasos sanguíneos (células endoteliales). Son el tumor más común de la infancia, ocurren en hasta el 10% de los bebés. Los hemangiomas se ven en todos los grupos raciales pero son más comunes en los caucásicos. También ocurren más frecuentemente en niñas y bebés prematuros de bajo peso al nacer (menos de 1,000 gramos).

Los hemangiomas de la infancia pueden ser visibles en el nacimiento o pueden no reconocerse hasta las primeras semanas o incluso meses de vida. En general, sin embargo, la mayoría de los hemangiomas se hacen evidentes a las 2 o 3 semanas de edad. Aunque comúnmente ocurren en la cabeza (ilustraciones 1-3) o el cuello (ilustración 4) (60 por ciento), pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo (ilustraciones 5-6). Algunas lesiones son pequeñas y apenas se ven, mientras que otras son grandes y fácilmente observables (ilustración 7). La mayoría de los hemangiomas aparecen como tumores únicos, aunque el 15 por ciento se presenta con más de una lesión.

Todavía no se comprende bien la causa de los hemangiomas, pero se sabe que no están relacionados con fármacos o medicamentos que se puedan haber tomado durante el embarazo, ni tampoco están relacionados con ninguna exposición ambiental conocida que pueda haber ocurrido en ese período. En raras ocasiones, en algunas familias, varios miembros de la familia han sido afectados durante varias generaciones, y se supone que eso está relacionado a una anomalía genética. La investigación actual se enfoca en la célula precursora del hemangioma, que ayudará a comprender el origen de los hemangiomas.

Los hemangiomas infantiles casi siempre tienen un período de crecimiento, que se conoce como su fase proliferativa. Esta fase es seguida por un período de retracción, que se conoce como fase involutiva (ilustraciones 8-10). La mayoría de los hemangiomas comienzan su fase proliferativa (crecimiento) poco después del nacimiento. Esta fase habitualmente dura de cuatro a seis meses, pero puede ser más larga o más corta. Cada lesión tiene su propio cronograma de crecimiento. La fase involutiva es mucho más lenta y puede tardar tanto como 10 años. Es difícil anticipar cuánto durará el proceso de retracción. Las lesiones que involucionan muy lentamente, durante un largo período, tienen una probabilidad mucho menor de involucionar totalmente. En algunos niños, incluso aquellos hemangiomas que involucionan completamente pueden dejar tejido adiposo residual y telangiectasias (pequeños vasos sanguíneos dilatados) de la piel.

En pocos casos, los hemangiomas están completamente crecidos al nacimiento y no aumentan en tamaño (ilustración 11). Estos tumores se llaman hemangiomas congénitos. A diferencia de los hemangiomas infantiles, los hemangiomas congénitos involucionan rápidamente o no involucionan nada. Los hemangiomas congénitos de involución rápida se conocen como RICH. Los hemangiomas congénitos que no involucionan se conocen como NICH.