La bronquiolitis es una enfermedad común en bebés y niños pequeños. Se presenta durante el invierno y el principio de la primavera, y afecta todo el aparato respiratorio, incluidos los bronquiolos. Los bronquiolos son las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones.

La bronquiolitis suele manifestarse como un resfriado, a menudo con síntomas como fiebre, secreción nasal o congestión nasal, y falta de apetito o dificultad para succionar en los bebés. Después de 2 a 4 días, el virus se extiende a los bronquiolos, lo que provoca la irritación y el estrechamiento de estas vías respiratorias. Esto da lugar a un sonido silbante (sibilancias) al exhalar.

La bronquiolitis suele ser leve, y el niño comienza sentirse mejor a los 3 o 4 días. Sin embargo, a veces la infección es más grave y es necesaria la hospitalización.

Causas de la bronquiolitis

Varios virus diferentes que provocan resfriados y enfermedades similares a la gripe pueden causar bronquiolitis. El virus sincitial respiratorio (VSR) es la causa más frecuente, seguido de los virus parainfluenza.

Los niños pequeños se contagian de estos virus durante el contacto estrecho con niños mayores, miembros de la familia y otras personas infectadas, pero a menudo no se enferman de gravedad. El virus se transmite directamente a las mucosas cuando una persona que está infectada estornuda o tose en el rostro de otra. También se puede propagar indirectamente al tocar con las manos juguetes o tableros de mesa que están contaminados y, luego, tocarse los ojos o la nariz. La enfermedad comienza entre 3 y 7 días después.

Hospitalización por bronquiolitis

Precauciones de aislamiento

Dado que el virus que causa la bronquiolitis puede contagiarse a otras personas, su hijo deberá permanecer en una habitación de aislamiento. Se colocará un cartel de aislamiento en la puerta a fin de recordar a otras personas las siguientes precauciones.

  • Habitación del paciente. La puerta de la habitación debe permanecer cerrada.
  • Lavado de manos. Todas las personas que entren en la habitación y salgan de esta deben lavarse las manos. También hay que lavarse las manos después de brindar atención médica directa al niño, siempre que las manos se ensucien con secreciones o excreciones, así como después de tocar juguetes, equipos médicos y muebles. Lavarse las manos es la mejor manera de prevenir la propagación de la infección.
  • Guantes, batas y mascarillas. Los trabajadores de la salud que proporcionan atención médica a varios pacientes deben usar una mascarilla para entrar en la habitación. Además, tienen que ponerse guantes y batas durante los procedimientos para evitar el contacto directo de la piel y la ropa con las secreciones respiratorias y las superficies contaminadas.
  • Actividades lúdicas y visitas. Dado que los pacientes aislados deben permanecer en su zona de cama, se proporcionarán juguetes y se llevarán a cabo actividades de juego en la habitación de su hijo. Para proteger a todos los niños y minimizar la propagación del virus, las visitas serán limitadas. Hable con el personal de enfermería que le brinda atención médica a su hijo sobre las visitas durante la hospitalización.

Alimentación de su bebé

La mayoría de los bebés pueden alimentarse con normalidad. Su bebé recibirá una abundante cantidad de líquidos mientras esté en el hospital. Los líquidos son una de las cosas más importantes que necesita un bebé con bronquiolitis.

A veces, durante la estancia en el hospital, se puede reducir o interrumpir la alimentación por un corto tiempo. Esto se lleva a cabo si la alimentación dificulta la respiración del niño. También se puede reducir o suspender la alimentación si el bebé empieza a vomitar. Si la alimentación se reduce o se interrumpe durante un breve período, se pueden administrar líquidos a través de una pequeña aguja que se introduce en una vena (vía i.v.).

Succión de la nariz

Cuando los bebés tienen bronquiolitis, la nariz se suele tapar. Esto puede dificultar la respiración mientras comen. A menudo se succiona la nariz de un bebé con bronquiolitis antes de darle de comer. A veces es difícil succionar la mucosidad de la nariz porque es muy espesa. Cuando esto ocurre, se administra un poco de agua salada (gotas nasales salinas) en la nariz antes de la succión. Durante la hospitalización, querrá aprender a utilizar la pera de succión para sentir mayor comodidad al succionar la nariz de su bebé cuando vuelva a casa.

Oxígeno

Cada pocas horas, o con más frecuencia, el miembro del personal de enfermería o el terapeuta respiratorio de su hijo comprobará la facilidad con la que respira su bebé. Esta evaluación ayudará a decidir 1) si se necesita más oxígeno, o 2) si el bebé está preparado para dejar de recibirlo gradualmente. Para realizar estas evaluaciones se utiliza una máquina llamada “oxímetro”. No causa ningún dolor y se parece a un apósito que se coloca en el dedo de la mano o del pie de su hijo. El miembro del personal de enfermería o terapeuta le indicará a qué debe prestar atención para saber si su hijo tiene problemas para respirar.

Análisis de laboratorio y otras pruebas

La bronquiolitis no suele requerir la realización de pruebas, pero existen algunas excepciones individuales. Estas pruebas incluyen algunos análisis de sangre y una radiografía de tórax. En caso de que se necesite alguna de ellas, se le explicará su finalidad.

Medicamentos

La bronquiolitis suele desaparecer por sí sola, ya que la administración de muchos medicamentos no suele ser de ayuda. Sin embargo, existen algunas excepciones. Puede intentar dar algunos medicamentos a su bebé para ver si lo ayudan a sentirse mejor. Estos son algunos de los medicamentos:

  • Se pueden administrar medicamentos contra la fiebre que no contengan aspirina si el bebé está muy molesto o tiene fiebre (recuerde que nunca debe dar aspirina a un bebé a menos que se lo indique un médico).
  • A veces se prueban medicamentos que el bebé puede inhalar. En algunos casos, estos pueden funcionar en un bebé con bronquiolitis.

Alta hospitalaria

Muy pocos bebés con bronquiolitis permanecen en el hospital más de 2 o 3 días. Suelen irse a casa en las siguientes situaciones:

  • Cuando respiran de forma más lenta y con mayor facilidad.
  • Cuando comen bien.
  • Cuando los medicamentos o el oxígeno, si siguen siendo necesarios, pueden administrarse en el hogar.
  • Cuando hay una persona en el hogar que puede utilizar una pera de succión nasal.
  • Cuando el médico del bebé se siente cómodo y está de acuerdo con todos los planes de alta.
  • Cuando se concierta una cita de seguimiento con el médico.
  • Y, lo que es más importante, cuando estén seguros de que su bebé está listo para recibir el alta.

Después del alta hospitalaria

  • Es normal que su hijo tenga síntomas durante unos días después del alta (consulte con su proveedor de cuidado de niños para saber cuándo pueden volver. Es posible que los miembros de la familia tengan que ausentarse del trabajo durante este período inicial para proporcionar cuidados adicionales al bebé).
  • Las sibilancias suelen mejorar en 2 a 5 días.
  • La congestión nasal y la tos pueden durar una o dos semanas más.
  • Es posible que las rutinas de sueño y alimentación no vuelvan a la normalidad hasta pasados 4 a 7 días.

Recordatorios

  • Asegúrese de que nadie fume en la casa. El humo es muy perjudicial para los bebés y especialmente para los bebés con bronquiolitis.
  • Durante las próximas semanas, asegúrese de lavarse las manos con frecuencia, especialmente después de tocar a su bebé.
  • Utilice gotas nasales de agua salada y succione la nariz de su bebé si está congestionada y tapada antes de alimentarlo o acostarlo para dormir. Puede comprar gotas nasales de agua salada en cualquier farmacia, o puede hacer gotas nasales de agua salada en casa.
  • No le dé gotas nasales descongestivas ni antihistamínicos u otros medicamentos contra el resfriado a menos que se lo indique el médico.
  • Para obtener más información, hable con el médico de su hijo o el miembro del personal de enfermería que le brinda atención médica. También puede encontrar muy buenos libros sobre enfermedades infantiles en librerías o bibliotecas.

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