La coartación es el estrechamiento de la aorta. La aorta es el vaso sanguíneo principal que transporta sangre oxigenada desde el ventrículo izquierdo del corazón hacia todos los órganos del cuerpo.

La coartación se suele producir en una parte corta de la aorta, justo después de la salida de las arterias de la cabeza y los brazos.

A esta parte se la llama aorta “yuxtaductal”.

El conducto arterioso es un vaso sanguíneo que se encuentra en todos los fetos. Tiene un tejido especial en su pared que hace que se cierre en las primeras horas o días de vida. La coartación puede deberse a la existencia de un tejido ductal adicional.

En los bebés con coartación, el arco aórtico también puede ser pequeño (hipoplásico). La coartación también puede producirse con otros defectos cardíacos, que suelen afectar al lado izquierdo del corazón. Los defectos que se suelen observar y que se presentan junto con la coartación son la válvula aórtica bicúspide y el defecto en el tabique ventricular (comunicación ventricular). La coartación también puede formar parte de defectos cardíacos más complejos de un solo ventrículo. La coartación de la aorta es frecuente en algunos pacientes con trastornos genéticos, como el síndrome de Turner.

Cuando existe una coartación, el ventrículo izquierdo debe hacer un esfuerzo mayor para crear una presión más alta de lo normal para empujar la sangre a través de la parte estrecha de la aorta hacia la parte inferior del cuerpo.

Si el estrechamiento es muy grave, el ventrículo puede no ser lo suficientemente fuerte como para realizar este trabajo extra. Esto puede provocar una insuficiencia cardíaca congestiva (solo disponible en inglés) o una circulación insuficiente de sangre a los órganos del cuerpo.

Diagnóstico de la coartación

La coartación de la aorta está presente desde el nacimiento. La edad a la que se detecta la coartación depende de la gravedad del estrechamiento.

En aproximadamente el 25 % de los casos de coartación aislada, el estrechamiento es lo suficientemente grave como para causar síntomas en los primeros días de vida. Cuando el conducto arterioso se cierra, el ventrículo izquierdo debe bombear repentinamente contra una resistencia mucho mayor. Esto puede provocar una insuficiencia cardíaca y un ataque. Dado que estos recién nacidos están bien hasta que el conducto arterioso se cierra, los síntomas aparecen rápidamente. A menudo son graves. En los pacientes que no desarrollan insuficiencia cardíaca al nacer, es posible que la coartación no se detecte hasta que el niño haya cumplido algunos años. En los casos de estos pacientes de más edad, la coartación se suele detectar primero porque hay un soplo cardíaco o presión arterial alta.

El médico considera la posibilidad de una coartación cuando no puede sentir el pulso en las piernas del niño. Puede notarse una presión arterial alta en los brazos (pero no en las piernas). Suele haber un soplo cardíaco, que puede ser más fuerte en la espalda, ya que ahí se encuentra la aorta.

El diagnóstico de coartación se confirma con una ecocardiografía, donde se observa la anatomía de la aorta. También se pueden evaluar otras anomalías cardíacas que puedan estar presentes. En ocasiones, pueden utilizarse otras pruebas, como una resonancia magnética o una tomografía computarizada, para examinar la coartación.

Tratamiento para la coartación

En un recién nacido en estado crítico, la finalidad es mejorar la función ventricular y restablecer el flujo sanguíneo a la parte inferior del cuerpo. Se utiliza un medicamento intravenoso continuo, prostaglandina (PGE-1), para abrir el conducto arterioso. Esto permite la circulación de la sangre hacia el cuerpo más allá de la coartación. A menudo también pueden ser necesarios otros medicamentos intravenosos para ayudar al corazón. Muchos bebés necesitan un respirador artificial antes de la intervención.

Si el bebé tiene síntomas de coartación, la cirugía se realiza de forma urgente.

Existen algunas técnicas quirúrgicas para reparar la coartación. La técnica de reparación más habitual consiste en la resección (eliminación) de la zona estrecha con anastomosis (reconexión) de los dos extremos entre sí. A veces, la resección (eliminación) debe ampliarse hacia el arco si hay un trozo de estrechamiento más largo. Otro método consiste en abrir el estrechamiento con un parche. O se puede utilizar una porción de una arteria como colgajo para ampliar la zona (lo que se denomina aortoplastía con colgajo subclavio).

Dado que los niños mayores pueden presentar síntomas mínimos, la reparación de la coartación suele planificarse de forma electiva. La reparación quirúrgica suele hacerse con la resección del trozo estrecho y la reconexión de extremo a extremo.

En los niños mayores, el procedimiento transcatéter es el tratamiento prioritario. Este ofrece la posibilidad de utilizar un globo o un stent para dilatar (agrandar) la zona de estrechamiento sin necesidad de recurrir a la cirugía. En los niños que todavía están creciendo, la colocación de un stent significa que probablemente sea necesario un procedimiento de cateterismo adicional en el futuro.

Resultados del tratamiento

Para reparar la coartación con cirugía, hay que colocar pinzas en la aorta. De este modo se interrumpe rápidamente el flujo sanguíneo a las zonas inferiores. Las complicaciones de la cirugía son el daño a órganos como los riñones o la médula espinal. Esto no es frecuente en los niños.

Es posible que vuelva a producirse una coartación en el lugar del tratamiento quirúrgico o con globo. Esto puede ocurrir incluso años después. La tasa de reestenosis es más alta entre los recién nacidos. Esto ocurre del 10 al 20 % de los pacientes. La tasa de coartación recurrente tras la reparación quirúrgica disminuye en los niños mayores. La tasa es casi nula a los 3 años de edad. Algunos pacientes con coartación recurrente pueden necesitar repetir la cirugía. Sin embargo, la mayoría de los casos pueden tratarse con una dilatación con globo o un stent.

Otra preocupación tras la reparación de la coartación es la hipertensión (presión arterial alta). Aunque esto es poco frecuente en los niños, la mayoría de los niños mayores presentan una presión arterial alta justo después de la operación, lo que suele ser poco común en niños. Esto se trata con medicamentos intravenosos. Los niños suelen volver a casa con medicamentos recetados para tratar la hipertensión.

En la mayoría de los casos, la presión arterial se normaliza (lo que permite suspender la medicación). En algunos pacientes puede producirse una hipertensión prolongada o tardía, que requiere un tratamiento a largo plazo.

Después del tratamiento de la coartación, es importante hacer el seguimiento a largo plazo con un cardiólogo para diagnosticar problemas tardíos de reestenosis o hipertensión. Las visitas de seguimiento incluyen un examen físico con mediciones de la presión arterial en brazos y piernas. También pueden ser necesarios electrocardiogramas y ecocardiogramas periódicos. En los pacientes de mayor edad y tamaño, puede realizarse una resonancia magnética cardíaca o una tomografía computarizada para observar mejor la aorta reparada. El seguimiento cardiológico a largo plazo también es importante para detectar cualquier problema cardíaco adicional.

Resultados del tratamiento

La mayoría de los adultos que nacen con coartación aórtica reciben tratamiento para reparar la afección en la infancia. Esta reparación puede realizarse en la sala de operaciones o en el laboratorio de cateterismo cardíaco mediante un globo o un stent. Estos pacientes necesitan un seguimiento de por vida a cargo de un especialista en cardiopatías congénitas.

El estrechamiento de la aorta puede reaparecer o no haberse reparado completamente. Por otra parte, pueden formarse aneurismas en el lugar de la reparación o en la aorta. Para asegurarse de que no existen aneurismas, es necesario realizar estudios de resonancia magnética o tomografía computarizada. Por último, los pacientes que se han sometido a una reparación de coartación aórtica tienen una alta probabilidad de padecer hipertensión arterial que requiere tratamiento. A veces el tratamiento es con medicamentos; otras, con un stent u otro procedimiento. Además, los pacientes con antecedentes de coartación aórtica suelen tener una válvula aórtica bicúspide. Esta válvula puede o no romperse con el tiempo. Los pacientes que tienen este tipo de válvulas también suelen tener aneurismas de la aorta ascendente.

Se espera que los pacientes con una coartación aórtica reparada evolucionen bien, pero puede ser necesario un tratamiento adicional de una u otra forma para proteger su salud a largo plazo.

Infórmese acerca del Programa de Cardiopatías Congénitas en Adultos y Adolescentes (Adolescent and Adult Congenital Heart Disease Program) (solo disponible en inglés).