¿Qué es el tórax hundido?
El tórax hundido ocurre cuando el esternón se hunde hacia adentro y crea una concavidad en el tórax. Esto sucede porque el cartílago que conecta el esternón con las costillas crece de manera anormal.
Debido a la profundidad del hundimiento, las costillas inferiores pueden sobresalir y dar la apariencia de un abdomen prominente en niños pequeños. Esto se conoce como “ensanchamiento de las costillas”. En muchos casos, un lado del esternón tiene un hundimiento más profundo.
El tórax hundido ocurre en 1 de cada 300 a 400 niños, principalmente en varones (proporción hombre‑mujer de 3:1). Puede presentarse como un hundimiento leve en el tórax o puede ser grave. Cuando esta afección es grave, el tórax hundido empuja el corazón y los pulmones y dificulta su funcionamiento correcto. La afección puede estar presente desde el nacimiento. A menudo aumenta con la edad y suele empeorar durante el estirón que se da a fines de la infancia y en la adolescencia. Por lo general, el tórax deja de cambiar después de que el esqueleto del niño deja de crecer.
¿Cuáles son las causas del tórax hundido?
Aunque se desconoce la causa, el hecho de que suele presentarse en familias indica que la genética puede influir en el desarrollo de esta afección. En el tórax hundido hay un crecimiento excesivo y anomalías estructurales de los cartílagos (tejido conjuntivo duro) de las costillas y del esternón. Además, el tórax hundido se observa en algunos trastornos hereditarios del tejido conjuntivo, como el síndrome de Marfan, la homocistinuria y el síndrome de Ehlers‑Danlos (solo disponible en inglés).
¿Cuáles son los síntomas del tórax hundido?
Si bien algunos niños no tienen síntomas, estos suelen variar según la gravedad de la afección. Los niños más pequeños suelen tener menos síntomas que los niños mayores.
- Los niños con defectos menos graves suelen tener problemas respiratorios leves.
- Los niños con deformidades moderadas o graves del tórax suelen tener dificultad para respirar al hacer ejercicio o practicar deportes. Es posible que no puedan ejercitarse o jugar durante mucho tiempo porque tienen un funcionamiento pulmonar o cardiaco reducido. La capacidad pulmonar disminuye y la capacidad de llenado de las cavidades del corazón se reduce porque el esternón ejerce presión sobre ellas. Estos síntomas pueden ser bastante graves en ocasiones y limitar el nivel de actividad del niño.
- Los adolescentes en crecimiento también pueden tener dolor en el pecho en la zona de los cartílagos de las costillas.
¿Qué afecciones se asocian con el tórax hundido?
Algunos niños con tórax hundido (15 %) también tienen escoliosis (curvatura de la columna). Algunos (entre el 15 y el 20 %) presentan prolapso de la válvula mitral, que es cuando una de las valvas de la válvula cardiaca, que funciona como la bisagra de una puerta, no se cierra de manera correcta. También se observan problemas del tejido conjuntivo en los vasos sanguíneos principales y las válvulas cardiacas.
Si bien rara vez se ven, algunos niños podrían tener otros trastornos del tejido conjuntivo, como artritis (solo disponible en inglés), crecimiento anormal y problemas de visión y audición.
¿Cómo se diagnostica el tórax hundido?
Para observar la anatomía del tórax, se hacen pruebas de diagnóstico por imágenes, como una imagen por resonancia magnética (IRM) cardiaca (solo disponible en inglés). Se prefiere realizar una IRM cardiaca en lugar de una tomografía computarizada (solo disponible en inglés). Esto se debe a que la IRM muestra cómo impacta esta afección en el corazón sin utilizar radiación.
También puede realizarse un electrocardiograma (ECG) (solo disponible en inglés). Un ECG es una prueba que registra la actividad eléctrica del corazón, muestra ritmos anormales y detecta el estrés del músculo cardiaco.
Para detectar problemas respiratorios relacionados con el tórax hundido, su hijo(a) puede realizarse una prueba respiratoria llamada prueba de funcionamiento pulmonar (PFT).
Una prueba de esfuerzo cardiopulmonar (CPET) muestra si la afección dificulta que su hijo(a) haga ejercicio.
¿Cómo se trata el tórax hundido?
Los hundimientos leves en pacientes más jóvenes pueden corregirse con un tratamiento no quirúrgico con campana de vacío. Los pacientes con problemas moderados o graves pueden necesitar cirugía. Por lo general, esto no se realiza en niños menores de 12 años. Debido a que los niños tienen cartílagos más blandos y huesos más flexibles que los adolescentes, la cirugía es más fácil de realizar y los resultados cosméticos son mejores. Sin embargo, en la actualidad, incluso los adultos jóvenes están obteniendo buenos resultados.
Por lo general, los bebés y los niños muy pequeños no se consideran candidatos para cirugía, a menos que tengan anomalías muy graves u otras enfermedades que requieran una cirugía más temprana.
¿Cuáles son los procedimientos quirúrgicos para el tórax hundido?
Cirugía mínimamente invasiva (procedimiento de Nuss)
Las técnicas de cirugía mínimamente invasiva se han utilizado desde hace más de tres décadas. Con este enfoque, se hacen dos pequeñas incisiones (cortes) laterales. Se insertan al menos dos barras moldeadas según el contorno deseado del tórax, una a la vez, dentro del tórax y a través de este, por debajo del esternón. Esto se hace mediante un endoscopio (instrumento que se usa para ver el interior del tórax). Las barras se mantienen unidas mediante conectores de fijación que evitan que se muevan mientras el tórax cambia de forma.

Opciones para el manejo del dolor:
Crioablación:
La crioablación es un procedimiento que consiste en congelar la parte externa de la vaina del nervio. Se realiza mientras el paciente está bajo anestesia y dormido. Esto hace que el área permanezca adormecida durante más tiempo. Por lo general, la parte externa del nervio tarda tres meses en volver a crecer y recuperar la sensibilidad. La crioablación tarda aproximadamente 24 horas en hacer efecto por completo.
Catéteres en el músculo erector de la columna:
Los catéteres en el músculo erector de la columna son una forma de manejo del dolor en la que se insertan pequeños catéteres en los músculos de la espalda del paciente mientras está bajo anestesia y dormido. Los catéteres administran medicamento anestésico de manera continua y permanecen colocados durante cinco días. Los pacientes regresan al hogar con estos catéteres, y se enseñará a los cuidadores cómo retirarlos al quinto día. El anestesiólogo se comunicará con usted todos los días mientras esté en su hogar con los catéteres para saber cómo está su hijo(a).
Independientemente del método de manejo del dolor utilizado, la mayoría de los pacientes sienten el mismo alivio del dolor entre la segunda y la tercera semana. Algunos pacientes pueden sentir un entumecimiento residual que no desaparece hasta que se retiran las barras.
¿Qué esperar después de la cirugía?
La estancia en el hospital suele durar entre uno y dos días. Los pacientes que eligen la crioablación para el manejo del dolor suelen usar menos medicamentos después de la cirugía y recuperarse un poco más rápido. Independientemente del método de manejo del dolor utilizado durante la cirugía, la mayoría de los pacientes aún necesitarán medicamentos adicionales para el dolor y relajantes musculares después de la cirugía. La mayoría de los pacientes deja de usar analgésicos opioides para el día 5 y relajantes musculares entre los días 7 y 10.
La actividad debe limitarse durante las primeras dos semanas después de la cirugía: el paciente no debe levantar nada que pese más de 10 libras. La mayoría de los pacientes vuelven a la escuela después de dos semanas. La mayoría de los pacientes retoman todas las actividades normales, incluidos los deportes, entre cuatro y seis semanas después, según lo autorice un fisioterapeuta.
Las barras suelen dejarse colocadas durante tres o cuatro años si se colocaron cuando el paciente tenía menos de 18 años. Si se colocaron en un paciente mayor de 18 años o si el paciente tiene hipermovilidad, las barras se dejan colocadas durante al menos cinco años para permitir que el tórax se remodele. Luego, la barra se retira mediante una cirugía ambulatoria.
A largo plazo, se recomienda a los pacientes hacer ejercicio para mejorar el crecimiento y el contorno general del tórax, y aumentar la fuerza de los músculos del tórax.



