Una convulsión es un ola de actividad eléctrica repentina y anormal en el cerebro. Las convulsiones empiezan de repente. Generalmente, se detienen por sí mismas en pocos minutos.

Las convulsiones son comunes. Aproximadamente, una de cada 10 personas experimentarán una convulsión en la vida.

A menudo las personas asocian las crisis con síntomas dramáticos, como pérdida del conocimiento o convulsiones (temblores sin control). Los signos y síntomas pueden variar dependiendo del tipo de crisis y la región del cerebro afectada. Algunas convulsiones no son evidentes. En lugar de sentir síntomas físicos, el niño tiene un "sentimiento extraño" como de déjà vu (una sensación de ya haber vivido una situación presente). Estos sentimientos extraños aparecen de la nada. Generalmente empeoran mientras la persona continúa teniendo convulsiones.

Las convulsiones se pueden tratar. Es posible que, para muchos niños, esta tendencia desaparezca con la edad. Un diagnóstico preciso puede ayudar a los médicos a encontrar el tratamiento más efectivo

Cuando un niño muestra una tendencia a tener convulsiones, se dice que tiene epilepsia. Aproximadamente, una de cada 26 personas que han experimentado convulsiones desarrollarán epilepsia.

¿Qué causa las convulsiones en niños?

Las convulsiones se pueden dividir en dos categorías generales: provocadas y no provocadas. Las convulsiones provocadas pueden ser causadas por diferentes afecciones, como un nivel alto o bajo de glucosa en sangre, una lesión en la cabeza, una infección o hipertensión. También pueden causar convulsiones un infarto, la insuficiencia renal o hepática y la fiebre alta. Estos tipos de convulsiones son extremadamente raros.

Las convulsiones no provocadas no tienen una causa inmediata y clara. Luego de la evaluación correspondiente, los médicos pueden encontrar una causa, como una enfermedad genética o una lesión cerebral.

Descubrir la causa de las convulsiones puede ser desafiante par los médicos y frustrante para las familias. A veces, incluso luego de una evaluación extensa, no se puede conocer la causa de las convulsiones de un niño. Incluso si el médico no descubre la causa de las convulsiones de un niño, el tratamiento puede ayudar a controlar las convulsiones.

Tipos de convulsiones en niños

Existen varios tipos diferentes de convulsiones en niños. Se dividen en las siguientes categorías:

  • Focal, es decir, que la actividad convulsiva comienza en una parte del cerebro y se propaga desde allí.
  • Generalizada, lo que significa que la convulsión afecta a todas las partes del cerebro a la vez
  • Espasmos infantiles, un tipo de convulsión que comienza durante el primer año de vida.
  • Status epilepticus, en el que las convulsiones duran más de cinco minutos.
  • Convulsiones febriles, que ocurren dentro de las 24 horas posteriores a que un niño de entre seis meses y cinco años tenga fiebre.

Convulsiones focales

Las convulsiones focales son un tipo de convulsión común en niños. Los síntomas incluyen:

  • Sensación de caerse o dar vueltas
  • Sensación de "pinchazos"
  • Sensación de que las cosas familiares de pronto resultan poco familiares, o viceversa
  • Sentimiento repentino de ira o miedo
  • "Automatismos" (gestos involuntarios), como quitarse o tocarse la ropa, gruñir, chasquear los labios y hacer movimientos torpes.
  • Zumbidos
  • Habla incomprensible o problemas con la memoria
  • Repetición de palabras o frases, risas o llanto
  • Movimientos involuntarios rítmicos de una extremidad o parte de una extremidad (los movimientos se pueden extender a otras partes del cuerpo)
  • Apariencia de estar soñando despierto, mirada en blanco
  • Poder oler o sentir algo que no está presente
  • Alucinaciones vívidas
  • Vagabundear

Los niños pueden experimentar dos tipos de convulsiones focales:

  • "Crisis focales conscientes" (anteriormente conocidas como "crisis parciales simples"): El niño está alerta y despierto. Recuerdan haber convulsionado. Aunque puede que no sean capaces de interactuar con otros mientras convulsionan.
  • "Crisis focales con alteración de la conciencia" (anteriormente conocidas como "crisis parcial compleja"): El niño no es consciente de su entorno. Puede que no recuerde la convulsión.

Convulsiones generalizadas

Existen dos categorías de convulsiones generalizadas. Comprenden las crisis no motoras, como las crisis de ausencia, y las motoras.

Crisis no motoras, de ausencia

A veces llamadas "crisis de tipo pequeño mal", las crisis de ausencia son una de las más comunes en niños. Un niño que tiene este tipo de crisis puede parecer que está soñando despierto o distraído. Las crisis duran 15 segundos o menos. Pueden ocurrir varias veces al día. Pueden comenzar a los cuatro años y hasta la adolescencia. En algunos niños, las crisis desaparecen cuando crecen.

Crisis motoras

Los cuatro tipos de crisis generalizadas motoras incluyen:

  • Crisis atónicas
  • Crisis mioclónicas
  • Crisis tónicas
  • Crisis tónico-clónicas

Crisis atónicas. Durante las crisis atónicas se pierde el control de los músculos de forma repentina. Algunas veces se llama "crisis de caída" y puede causar síntomas como:

  • Breve pérdida del conocimiento
  • Caídas
  • Cabeza caída

Crisis mioclónicas. Las crisis mioclónicas provocan contracciones musculares repentinas, como de shock, en una o más extremidades. Estas crisis pueden ocurrir una vez o en racimo, que es cuando ocurren más de una en un período de tiempo corto.

Crisis tónicas. Estas crisis causan la rigidez del cuerpo o los brazos y las piernas. Pueden ocurrir mientras una persona está despierta o mientras duerme. Si sucede mientras la persona está de pie o sentada, puede caerse al suelo.

Crisis tónico-clónicas

Cuando una persona tiene una crisis tónico-clónica (a veces llamada "crisis de tipo gran mal"), pierden el conocimiento, los músculos se rigidizan y los brazos y las piernas se sacuden sin control. Generalmente, las crisis tónico-clónicas comienzan en ambos lados del cerebro. También puede comenzar en un lado y propagarse a todo el cerebro. Existen dos fases:

  • Fase tónica: Se rigidizan los músculos de la persona. Puede que se caiga al suelo. La respiración se ve afectada. La persona puede tomar un color azul en el rostro y gritar. La persona puede morderse la lengua o la mejilla, causando un sangrado desde la boca.
  • Fase clónica: Sigue a la fase tónica. Sucede la crisis: los brazos y las piernas de la persona generalmente comienzan a sacudirse. A veces, la persona pierde el control de los intestinos o de la vejiga.

Estas crisis suelen durar algunos minutos. Una crisis tónico-clónica de más de cinco minutos se considera una emergencia médica.

Espasmos infantiles (síndrome de West)

A veces llamados "espasmos epilépticos", estas convulsiones se diagnostican durante el primer año de vida del bebé. Puede comenzar con un espasmo rápido para sacudir la cabeza hacia abajo. Con el tiempo, puede desarrollarse hasta convertirse en un racimo de espasmos en los que los brazos o las piernas del niño se levantan o enderezan repentinamente.

Las convulsiones generalmente ocurren cuando el niño está despertándose o durmiéndose. Al principio, los síntomas pueden ser sutiles. Con el tiempo, se vuelven más evidentes.

Los espasmos infantiles se consideran una emergencia médica. Si bien no representan un peligro inmediato, los niños con espasmos infantiles tienen un riesgo alto de tener retrasos en el desarrollo. El niño podría perder habilidades, como la de gatear o caminar, si no recibe tratamiento. Necesitan tratamiento inmediato para las convulsiones para minimizar el riesgo de problemas a largo plazo.

Cincinnati Children’s ofrece un programa neurometabólico especializado para ayudar a los niños diagnosticados con espasmos infantiles. Está disponible mediante nuestro Programa Pediátrico de Epilepsia (solo disponible en inglés).

Status Epilepticus

El status epilepticus se considera una emergencia médica. Se trata de episodios convulsivos que duran más de cinco minutos. Si una convulsión dura más de 30 minutos, podrían ocurrir graves problemas, como daño cerebral permanente. Los niños diagnosticados con status epilepticus deben contar con un "medicamento de rescate" siempre cerca de ellos. Un adulto puede proporcionar estos medicamentos para detener rápidamente las convulsiones.

Convulsiones febriles (convulsiones en niños pequeños)

Ocurren en niños de seis meses a cinco años. Suceden en las 24 horas anteriores o posteriores a que un niño presente fiebre. Estas crisis motoras son convulsivas. Generalmente, estas convulsiones desaparecen cuando el niño crece.

Las convulsiones febriles pueden ser simples o complejas. Para ser consideradas complejas, las convulsiones febriles deben durar más de 15 minutos, ocurrir una vez en 24 horas o afectar una parte del cuerpo. Los temblores pueden afectar uno o los dos lados del cuerpo. Un pequeño porcentaje de los niños diagnosticados con convulsiones febriles complejas desarrolla epilepsia.

Signos y síntomas de las convulsiones

Cuando escucha la palabra convulsión, puede que se imagine a alguien en el suelo temblando violentamente. Así es como se muestran las convulsiones en la televisión y las películas. Sin embargo, muchos tipos de convulsiones son sutiles. Pueden ser difíciles de reconocer, especialmente en niños.

Los siguientes son los síntomas más comunes:

Síntomas no motores

  • Cambio de color en los labios o el rostro
  • Sensación extraña que el niño no sabe describir
  • Falta de conciencia o repuesta y mirada fija
  • Ojos o cabeza hacia una dirección
  • Mirada fija y parpadeo
  • Ver estrellas o formas
  • Babeo excesivo
  • Pérdida del control de los intestinos o de la vejiga

Síntomas motores

  • "Automatismos" o acciones repetitivas, como tocarse la ropa, gruñir, chasquear los labios y movimientos torpes.
  • Convulsiones (temblores incontrolables del cuerpo)
  • Rasgos faciales caídos
  • Sacudidas o rigidez de una o más extremidades
  • Pérdida repentina del control muscular
  • Movimientos involuntarios o sacudidas del rostro, el brazo o la pierna

Cuando se acaba la convulsión, puede que el niño se sienta cansado y necesite descansar.

Auras

Algunas personas experimentan un "aura" (advertencia). Esto es parte de la convulsión. Las auras suelen durar algunos segundos o minutos. Ocurren antes de que la persona tenga signos visibles de una convulsión. Algunas auras comunes incluyen:

  • Una sensación física (entumecimiento u hormigueo, palpitaciones, mareo, dolor de cabeza)
  • Una emoción (sentimiento repentino de tristeza o ansiedad)
  • Un cambio en los sentidos (olores o gustos inusuales)

Las personas que experimentan un aura pueden tomar precauciones de seguridad, como sentarse, decirle a alguien que está por tener una convulsión o tomar un medicamento según lo indicado.

¿Qué puede hacer si su hijo está convulsionando?

  • Mantenga la calma y acompáñelo.
  • Protéjalo para que no se lastime. Aleje los objetos que puedan causarle daño.
  • Coloque un objeto blando debajo de la cabeza del niño.
  • Acuéstelo de costado.
  • Aflójele la ropa ajustada.
  • Mida el tiempo de la convulsión cuando comience.
  • Esté preparado para proporcionar el medicamento de rescate para la convulsión según el plan individual para las convulsiones de su hijo.
  • Llame al 911 si la convulsión dura más de cinco minutos y no tiene el medicamento de rescate para convulsiones.
  • No le ponga nada en la boca. El niño no puede tragarse la lengua.
  • No intente evitar que se mueva. Podría hacer que se lastime o lastimarse usted mismo.
  • No le dé líquidos ni medicamento por la boca hasta que esté totalmente despierto y alerta.

La mayoría de las crisis se detienen en minutos sin hacer nada. Si su médico le indicó un "medicamento de rescate" para las convulsiones que duren más de cinco minutos, esté preparado. Sepa dónde está la medicación y cómo administrarla. Almacene la medicación de forma segura y a temperatura ambiente. Evite guardarla en lugares como la guantera del auto o una bolsa que esté expuesta al sol.

Después de una convulsión:

  • Su hijo puede sentir confusión y somnolencia. Está bien dejarlo que duerma.
  • Puede haber orinado o defecado en sus pantalones.
  • Si hay sangrado en la boca, esto puede indicar que el niño se mordió la lengua o la parte interna de la mejilla. Espere a que la crisis se haya detenido para revisarle la boca. Coloque un paño limpio en el área y aplique una leve presión para detener el sangrado.

La mayoría de las convulsiones no se consideran emergencias. Pero debe llamar al 911 si su hijo:

  • Tiene una convulsión que dura más de lo normal
  • Tiene una racimo de convulsiones (más de una en un período corto de tiempo)
  • No vuelve a la "normalidad" luego de la convulsión en el tiempo esperado (tener sueño está bien)
  • No respira con normalidad al finalizar la convulsión
  • Tiene una convulsión mientras estaba en el agua
  • Se lastima durante la convulsión

Diagnosticar convulsiones en niños

Si su hijo convulsiona, debe consultar con un neurólogo pediátrico o un epileptólogo pediátrico (un neurólogo pediátrico especializado en epilepsia).

Durante la primera consulta, el médico le hará preguntas sobre el historial de convulsiones y de salud del niño y sobre antecedentes familiares de convulsiones. El médico también puede realizar una examinación y solicitar pruebas tales como:

El objetivo es descubrir la causa subyacente de las convulsiones y proporcionar un tratamiento. A veces, no es posible encontrar una causa subyacente.

Tratamiento para las convulsiones

Si diagnostican a su hijo con epilepsia, el médico puede indicar un medicamento anticonvulsivo (solo disponible en inglés). Estos medicamentos ayudan a controlar las convulsiones. El médico elegirá el medicamento en función de la edad, el peso, el tipo de crisis y el estado físico de su hijo.

El objetivo del tratamiento es lograr brindarle la mejor calidad de vida, sin convulsiones ni efectos secundarios debido al medicamento. A veces es necesario cambiar los medicamentos si hay efectos secundarios demasiado difíciles de manejar, o si no controlan las crisis. Si el niño deja de tener convulsiones luego de tomar los medicamentos por dos años, es posible que el médico intente retirar la toma del medicamento anticonvulsivo.

Si un niño aún padece convulsiones tras tomar dos medicamentos para la epilepsia diferentes, la epilepsia se considera "intratable". Este es el caso para casi el 30 % de los niños con epilepsia.

Obtenga más información sobre la epilepsia intratable y cómo tratarla.

 

Prevención de convulsiones

El médico de su hijo puede indicarle medicamentos anticonvulsivos. Es importante que conozca las situaciones que parezcan conducir a las convulsiones del niño. Se llaman disparadores de crisis. Algunos disparadores de crisis comunes son:

  • Fatiga: es importante mantener un buen cronograma de descanso.
  • Estrés excesivo: los profesionales de la salud mental pueden ayudar a los niños y sus familias a manejar el estrés de forma saludable.
  • Fiebre y otros síntomas de enfermedad: es importante lavarse bien las manos. Estar al día con las inmunizaciones.
  • Estímulos visuales, como luces brillantes parpadeantes o juegos de computadora (tenga en cuenta que este tipo de disparador de crisis es poco común).
  • Usar ciertos medicamentos o no tomar el medicamento anticonvulsivo según lo indicado.
  • Cambios hormonales, como los relacionados con el ciclo menstrual

Conocer los disparadores de crisis de su hijo lo puede ayudar a evitar las situaciones que desencadenan las convulsiones. Esto lo ayudará a estar más alerta en momentos de "alto riesgo" (como cuando el niño está enfermo).

Para identificar los disparadores de crisis, lleve un registro de convulsiones. Para cada convulsión, escriba la hora, qué estaba pasando y cómo se sentía el niño antes de convulsionar. Busque patrones y conexiones. Hable con el médico del niño sobre lo que puede aprender.

¿Cuál es el panorama para los niños que tienen convulsiones?

Las convulsiones no son necesariamente una afección de por vida. Para muchos niños la tendencia a tener convulsiones desaparece con la edad. Y para quienes no les sucede, los tratamientos suelen ser efectivos.

En los últimos años, la ciencia ha avanzado y desarrollado nuevos tratamientos para personas que tienen convulsiones, especialmente para aquellas diagnosticadas con epilepsia intratable. La mayoría de los niños que tienen convulsiones pueden ir a la escuela, hacer deportes y vivir vida plenas.