Cuando la quimioterapia no logró detener una forma rara de cáncer de nasofaringe (carcinoma nasofaríngeo) y evitar que se expandiera al resto del cuerpo, parecía claro que el joven de 19 años ya no tenía opciones. La enfermedad se había extendido tanto, que la radioterapia con haces externos y otras opciones de tratamientos emergentes planteaban un riesgo inaceptable o no estaban disponibles para él porque la enfermedad había avanzado demasiado.

Pero, el 16 de marzo el joven fue dado de alta de Cincinnati Children’s con una mejora en el nivel de dolor y la esperanza de supervivencia a largo plazo. La transformación fue posible gracias a un equipo de atención para el cáncer en Cincinnati Children’s que unió esfuerzos y aceleró todo para que pudiera ser la primera persona en un hospital pediátrico en los Estados Unidos en recibir un fármaco recién aprobado para el cáncer llamado Lutathera.

“La velocidad del proceso para administrar un fármaco recién aprobado a un paciente que lo necesitaba no tiene precedentes”, asegura el doctor en osteopatía Brian Turpin, DO, oncólogo, Instituto de Cáncer y Enfermedades de la Sangre (Cancer and Blood Diseases Institute).

Lutathera, fabricado por una subsidiaria de Novartis AG, busca un receptor que se encuentra en la célula de cáncer y entrega radiación que puede matar esa célula y causar daños mínimos a los tejidos alrededor.

El 26 de enero, el fármaco recibió la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos para tratar ciertos tumores neuroendocrinos en adultos, un tipo de cáncer diferente al que tenía el paciente de 19 años. El 12 de febrero, el equipo de Cincinnati Children’s se reunió con representantes de la compañía para comenzar a planificar el uso fuera de lo aprobado para el fármaco. Después de los intensos esfuerzos de más de una docena de personas en todo el centro médico, se administró la primera dosis tres semanas más tarde, el 8 de marzo.

“Todos estaban concentrados en hacer lo necesario para atender a este paciente”, asegura Andrew Trout, director, Medicina Nuclear (Nuclear Medicine). “Muchas personas se unieron para trabajar juntas, hablaron y se ocuparon de las inquietudes, y lograron superar el desafío”.

El personal de seguridad de Medicina Nuclear y Radiación de Cincinnati Children’s y la Universidad de Cincinnati se ocuparon de los temas relacionados con las regulaciones. Un equipo de Medicina Nuclear, liderado por Andrew y Joby MacLean, encargado de medicina nuclear, desarrollaron meticulosamente un procedimiento operativo estándar para preparar y entregar de forma segura la dosis inicial. Las enfermeras para pacientes internados del Instituto de Cáncer y Enfermedades de la Sangre (CBDI) se apresuraron a aprender sobre el nuevo fármaco para poder manejar la atención cotidiana en el entorno de radioactividad. Otras personas que contribuyeron fueron miembros de la División de Farmacia (Division of Pharmacy), Transporte de Pacientes (Patient Transport), Seguridad Ocupacional y Salud Ambiental (Occupational Safety and Environmental Health), Oncología (Oncology) y el Programa para Pacientes Internacionales (Destination Excellence).

Todavía es muy pronto para anticipar exactamente cuánto se beneficiará este joven del nuevo fármaco en última instancia. El curso del tratamiento requerirá al menos ocho meses en completarse. Los médicos esperan que el nuevo fármaco reducirá los tumores del paciente lo suficiente como para hacer posible usar nuevos agentes de inmunoterapia en una estrategia de dos ataques consecutivos al cáncer para lograr una remisión a largo plazo, o posiblemente una cura.

Para otros pacientes jóvenes, los médicos están trabajando con un fabricante de fármacos para desarrollar ensayos clínicos para estudiar si el fármaco Lutathera puede funcionar contra otros tipos de cáncer.